POV MIA
El día siguiente llegó más rápido de lo que esperaba, y con él, la creciente ansiedad que había intentado mantener a raya durante toda la noche. Me desperté temprano, mucho antes de que Sebastiano siquiera se moviera, y me quedé mirando el techo, repasando una y otra vez las palabras que pensaba decirle.
—Buenos días —murmuró Sebastiano con su voz ronca y adormilada, girándose hacia mí y envolviéndome en sus brazos.
—Buenos días —respondí, tratando de sonar normal, aunque mi voz traicio