POV MIA
El sonido de la cerradura girando me alertó antes de que la puerta se abriera bruscamente. Mi cuerpo entero se tensó, esperando otro golpe, otra amenaza, otra tortura.
Pero esta vez, no fue el hombre de antes quien entró.
Fue ella.
ALESSANDRA CONTI.
La reconocí al instante, aunque nunca la había visto tan de cerca. Su elegancia seguía ahí, incluso en este lugar asfixiante. Su cabello rubio estaba perfectamente arreglado, su maquillaje impecable. Sus tacones resonaban contra el suelo de