–Es tan diferente a tu ático en donde vives –comentó–. Tu ático es tan
minimalista e impersonal.
–¿Un poco como yo? –sugirió él.
No la había visto tan animada desde que empezaron a salir juntos varias semanas antes, cuando soñaba con casarse con él.
Agatha se encogió de hombros.
–Tú lo has dicho, no yo.
Marc tuvo que sonreír.
–¿Entonces te gusta?
–Es maravillosa. Qué escondite tan fantástico. Me sorprende que quieras volver a tu lujoso atico después de pasar aquí un fin de semana, esto es el p