–Lo siento, sólo lo preguntaba por curiosidad. Si vamos a estar encerrados aquí, será mejor que charlemos de algo.
–Éste es un sitio muy tranquilo y de vez en cuando necesito relajarme. Había comprado la casa con un plan en mente, pero tanto subterfugio empezaba a sacarlo de quicio. Él tenía varios apartamentos por todo el mundo; uno en Nueva York, otro en París, otro en Roma, Veneciaque usaba ocasionalmente cuando visitaba a sus clientes. ¿Dónde estaba el problema? Incluso tenia uno en Costa R