Alejandra había estado ocho días en el apartamento de Marcelo porque no había podido convencerlo de que descansaría igual en su apartamento.
–No puedo cuidarte si no estás aquí –había dicho él, con total firmeza.
Decirle que estaba tirando dinero en el alquiler de un piso que no ocupaba nadie no sirvió de nada, aunque Marc había inclinado a un lado la cabeza, fingiendo que la escuchaba con atención.
–No debes estresarte por cosas poco importantes. Recuerda lo que dijo el médico.
La única conce