Mundo ficciónIniciar sesiónCamino hacia Oleg llena de rabia y justo cuando estoy dispuesta a reclamar, atraviesa la puerta ese hombre desagradable. Saca de entre su abrigo una cajetilla de cigarros y con un movimiento de muñeca expone uno que toma con la boca. Cierra la puerta detrás de él y busca dentro de su bolsillo un encendedor. Cubre con una mano la suave flama y acerca su cigarro sin decir nada; el silencio es incómodo excepto para él que parece disfrutarlo. Cuando su cigarro prende libera una bocanada de humo y







