Mundo ficciónIniciar sesión—Ya escucharon a la gatita… Tendremos que hacerlo a nuestro modo —dice amenazante y me ve con esa mirada de quien se siente seguro de tener la ventaja.
El hombre que me sujeta, suelta mis manos para aferrarlas a mi ropa intentando rasgarla por enfrente, pero ese es su gran error, soltarme. Le doy un codazo en las costillas que lo hace retroceder, volteo de inmediato y lo tomo de los hombros para darle repetidos rodillazos en el abdomen; con cada golpe que le doy, la







