Capítulo 102; Los había encontrado.
Giovanni, estaba en la oficina, con los ojos cerrados, recargado en la silla mientras disfrutaba de la boca de su secretaria, haciendo un majestuoso trabajo, estremeciendolo de placer.
—Oh si, cariño— acarició sus cabellos castaños— que buena eres. . .— poco tardo en llegar, y quedar laxo contra la silla— buena chica— es tu turno— la mujer sonrió dispuesta a sentarse en el escritorio, pero un llamado a la puerta los interrumpió— nadie puede ser tan inoportuno en esta vida— la mujer quedó de pi