Capítulo 163; Cazador, cazado.
— Señor— dijo Bernardo, en su voz se notaba cuán preocupado estaba.
— No te detengas, Bernardo, solo sigue manejando, intentaremos escapar de ellos— no pasó ni un minuto cuándo Giovanni, escuchó como Bernardo maldecía a voz baja y con los dientes fuertemente apretados.
— ¿Qué diablos sucede, Bernardo?— preguntó Di Luca, girándo la cabeza y viendo a los dos autos que le seguían.
— Vienen dos autos de frente, señor— le dijo, para luego buscar en la guantera y sacar el arma que guardaba allí. G