Mundo ficciónIniciar sesión—Entonces eres de Estados Unidos querida. Dijo la madre bebiendo de la taza dorada.
—Si, en efecto.
—¿Y cómo le harán cuando se casen? Vivirán en Grecia ¿No?
—¿Casarnos? Casi se atraganta con las pastas secas.
—Madre, aun nosotros no hablamos de eso, solo estamos saliendo y conociéndonos.
—¡Oh bueno! es que como me hablaste tan bien de ella y que estabas loco por ella







