Mundo ficciónIniciar sesión—Está lloviendo déjame pasar. Su tono era amenazador, esa faceta de él no la conocía.
—¡No!
Pero de nada sirvió porque el empujo la puerta violentamente, ella retrocedió muchos pasos alejándose todo lo posible de ese hombre. Su corazón latía a millón, no era bueno estar a solas con él. En Grecia no estaba Peter para salvarla, no tenía a nadie. Lo vio cerrar







