17- Reflejos de un amor.
Eduardo la llevaba de su brazo,ella le susurró algo al oído y el joven sonrió,acarició y besó la panza de su mujer ya estaba cerca la fecha del alumbramiento y el doctor le había recomendado dar una caminata diaria.
Detrás de un árbol alguien los observaba y su expresión se tornó entre tristeza y molestia.
—Isabella,ahora le perteneces a Eduardo,
nunca hubiese imaginado que te le venderías a mi propio hijo,¡dudo que lo ames!,las mujeres cómo tú se mueven sólo por dinero.
Había mucho dolor y odi