88- Los rehenes.
-¡Te amo papá!
Eduardo se encontraba allí, parado en silencio frente a la cama de su padre, observando con tristeza la figura de su progenitor.
-Eduardo hijo,¿ocurre algo?
El rostro de Victor se iluminó al verlo, como si la presencia de su hijo le hubiera devuelto la tranquilidad,estaba muy preocupado,pronto la imagen del joven se desvaneció en la habitación.
Se sobresaltó al escuchar un grito ahogado proveniente de afuera. Se levantó de un salto, con el corazón latiéndole rápidamente, asustad