Capítulo 76. El fallo no fue la mentira, sino el engaño.
Valentina se encontraba en su habitación, masajeando su pantorrilla adolorida después de un largo día de trabajo, cuando la puerta se abrió con un suave chirrido.
—¡Valentina! —exclamó con entusiasmo y con un sobre oficial en las manos.
Valentina levantó la vista, sorprendida, y su corazón comenzó a latir con fuerza al ver la expresión en el rostro de Ethan. Él se acercó y, con una ceremonia juguetona, le entregó el sobre.
Valentina lo tomó con manos temblorosas y, al abrirlo, sus ojos se ll