Epílogo.
La vida había cambiado drásticamente para todos.
Después de su desastroso accidente, en el que no solo perdió el dinero que le quitó a Benjamín, sino también su belleza, quedando prácticamente desfigurada, Amalia, en su desesperación por redimirse, había buscado a Benjamín incansablemente, solo para ser rechazada una y otra vez. Ahora, enferma y sin dinero, pagaba el precio de sus errores.
«Yo no puedo acabar así», murmuraba en sus solitarias noches, esperando algún día volver a ser la mujer qu