Capítulo 123. Mala madre.
El fuego crepitaba en la chimenea, llenando la habitación de una cálida pero inquietante luz. Mientras Maxwell desde su imponente despacho, clavaba los ojos en su hermano, quien normalmente altivo, ahora estaba arrodillado ante él, con las palmas unidas en un ruego desesperado.
—Maxwell, por favor… —suplicaba Benjamin con voz temblorosa y ojos rojos de tanto llorar.
Maxwell negó con la cabeza, sintiendo repulsión y compasión. Odiaba ver a su hermano reducido a esa patética imagen. Aunque detes