En la terraza, el viento zumbaba a nuestro alrededor como abejas en un campo de lavandas. Era perfecto. El silencio también era asombroso, apenas llegaban los ruidos de la ciudad. Era mi lugar favorito donde poder descansar, esconderme y gritar o solo quedarme tirada sobre el suelo viendo el cielo contando las nubes o a veces admirando las miles de estrellas, cuales eran una incógnita reconocerlas, nunca fui buena en astrología. Nancy me enseñó algunas cosas de tarot, sobre los signos zodiacal