Leonor se acercó a Marina.
—¿Qué sucede, cariño?
—Estoy molesta, vi a la niñera salir de la habitación, pero antes escuché como tu futuro marido le gritaba para que saliera.
Marina le miró confusa.
—No entiendo.
—No sé, solo, ten cuidado, Marina, en el mundo hay mujeres muy trepadoras.
Marina esbozó una risita
—¡Ay, por favor! ¿Cómo crees?
—Nunca subestimes a nadie, además, los hombres son hombres, uno no termina de entenderlos.
—Leonor, cariño, ¿De qué hablas? Cuando hay amor de verdad