Al día siguiente.
—Debes decirle a Russell que, con los planes de boda, la luna de miel, la fiesta de las niñas, dudo mucho que puedas seguir siendo su asistente.
—Mi amor, espera un poco. Primero es la fiesta de nuestras niñas, luego la boda, de todas formas, sí, hablaré con Russell, todo ha cambiado, él debe saberlo.
—O sea que, ¿No planeabas casarte conmigo si esa mujer innombrable estaba embarazada? —preguntó él con ojos pequeños.
Marina no supo que responder.
—Era difícil, Demetrius, p