Alana estaba perpleja ante las palabras de Tessa.
—Yo… Me enteré de algo terrible, hermana Tessa.
La mujer la miró extrañada, tomaron asiento, frente a frente.
—¿Qué pasa, Alana? —exclamó intrigada.
—Mi hijo, ¡Oh, mi querido hijo! ¡Es un delincuente! Demian es un criminal.
Los ojos de Tessa se volvieron enormes ante tal revelación.
—¡Eso es imposible! Nunca escuché algo así, es la primera carta que recibo de Demian, pero él sacerdote Maine, también ha dicho que es un buen hombre, ¡Es impos