—Hola, mi amor, Russell vino a visitarnos para ver cómo estaba Mady, los niños ahora estaban jugando en la habitación.
—¡Qué bien! ¿Y también estaba en sus planes ofrecer un puesto de trabajo, señor Hesmer?
Él sonrió.
—En realidad, no, me enteré de que Marina necesita un trabajo, y bueno, yo necesito una asistente, además, ella es una mujer confiable, podríamos trabajar y hacerte un horario flexible, por ejemplo, de diez de la mañana a tres de la tarde, me parece justo.
Demetrius sintió rabi