—Demetrius, ¿Qué haces? —exclamó Marina, ahora si estaba molesta, pero lo ayudó a levantarse.
—Yo… estaba levantando una mancuernilla que se me cayó, y de pronto, los niños me asaltaron con el agua helada.
—¡Es que creímos que papito CEO era un ladrón! —exclamó Mario—. Perdón, papito CEO, no queríamos mojarlo, solo si era un ladrón de veritas —dijo Mario asustado por ser retado.
—No importa, Mario, está bien, se confundieron.
—Sí, cariño, vayan a jugar en el salón de juegos, así también se salva