Demetrius tomó sus manos entre las suyas, su mirada era tan triste, que lograba doblegarla.
—Marina, por favor, no lo hagas, no me abandones ahora que cas logramos ser felices, sé que cometí mi peor error, he estado equivocado por tanto tiempo, pero, estoy aquí, te amo, sueño con ser tu esposo, con verte a mi lado en el altar, nuestras hijas sonriendo, hagámoslo real, por favor.
Marina bajó la mirada, no tenía fuerzas para negarse a él, ella también lo amaba con locura, también soñaba con ser