—¿Qué no puede ser? —exclamó Ady
Alana volvió a la realidad, y sonrió a las pequeñas niñas.
—Nada, es que estoy un poco distraída, pero, vengan niñas, vengan aquí, yo soy Alana, pero llámenme, abuela.
—¿Abuela? —exclamaron al mismo tiempo, con ojos muy grandes.
—Yo soy mamá de su papá Demetrius.
—¡Papito CEO se llama así, pero él no es nuestro papito, ya no lo queremos! ¡Lo odiamos! Porque nos dijo cosas feas —dijo Ady haciendo un puchero al borde del llanto.
—¿Qué les dijo?
—Que no nos q