Las niñas estaban listas, saltando de un lado a otro, felices, emocionadas.
Cuando escucharon el timbre de la puerta, corrieron a abrir.
—¡Niñas! Primero deben saber quién es —exclamó Leonor.
Las niñas asintieron.
—¿Quién es?
—Hola, hola, ¡Aquí papito CEO, esperando entrar!
Las niñas gritaron emocionadas y abrieron la puerta, saltando a los brazos del CEO que las recibió feliz.
—¿Están listas para patinar?
—¡Sí, papito CEO!
Marina se acercó a ellos.
—¿Estás segura de no querer venir, L