Marina terminó la jornada laboral, estaba por salir de la oficina, cuando Paúl Ardley se acercó a ella, llevando una rosa consigo.
La mostró en su escritorio.
—Hola, Marina, quiero pedirte una disculpa.
Marina le miró con algo de desesperación y seriedad.
—¿Por qué?
—Te trate mal en el viaje a Palm Beach, como puedes ver, estaba acostumbrado a mujeres muy liberales, pero, tú me has abierto los ojos a ser un hombre respetuoso, y es por lo que quería disculparme, no volverá a suceder.
Marina