Marina corrió por todos lados, y el señor Davis la alcanzó.
—Marina, ¿Qué sucede?
—¡Mis hijas! Entraron a la empresa, pero no las encuentro por ningún lado.
Davis la ayudó a buscar a las pequeñas, la asistente de Demetirus se acercó a ella.
—Las niñas están con el CEO Vicent en su oficina.
Marina sintió algo de paz, pero Davis no abandonó su rostro de furia al escucharlo.
Las niñas estaban sentadas en las sillas frente a Demetirus.
—¿Y siempre fuiste el número uno en la escuela, señor CEO