Marina se quedó congelada, miró a las niñas, sus ojos marrones eran tan idénticos a los de su padre, tenían la misma fuerza para doblegarla.
—¿Por qué piensan que ese señor CEO es su padre? —exclamó atormentada
—Porque papi es así de alto, y es divertido como el señor CEO y debe hacer burritos de queso como él, mami, si el señor CEO no es nuestro papito, ¿Quién es nuestro papito? —exclamó Mady con la voz dulce y esperanzada. Marina sintió un dolor en su pecho.
—Todos tenemos un papito, nosotr