—¿Ahora somos enemigos declarados, cuñada? —exclamó sobando su mejilla por el dolor.
Marina le miró con rabia, mientras Demetrius se interpuso entre los dos.
—¡Ya basta! Vamos a tranquilizarnos y hablar sobre esto —dijo Demetrius
—¡¿Y todo por qué no te di un besito?!
Demetrius miró a Demian con rabia y lo sujetó del cuello, ahorcándolo con fuerzas.
—¡Demetrius, suéltalo! 1exclamó Marina
Él obedeció y Demian comenzó a toser.
—¡Ouch, pero que papito CEO tan celoso! Tranquilo, ¿No has escuc