Albert sintió que su razón se nublaba, mirar a ese hombre en aquel video. ¡Él era su tío materno! Quien lo cuidó desde niño.
—Fingió amarme, me cuidó, ¡Cómo un cerdo, al que preparas para luego matarlo y comerlo! —exclamó sintiendo rabia en su corazón, miró el video, tomó el móvil y la carta, salió de prisa.
Miró debajo de la escalera, el hombre estaba en la segunda planta, como si nada hubiese pasado.
Bajó tan rápido como pudo, y corrió hacia él, puso la carta y el móvil en una mesa, lo miró