Marina salió y Demian asustado retrocedió, alejándose.
—¡Demetrius! —exclamó lo vio correr, y ella también corrió detrás, sin entender porque lo hacía, ni porque se sentía tan asustada.
Hasta que le hombre dio la vuelta y desapareció de su vista.
—¿Qué? —exclamó dudosa
Ella tomó su teléfono móvil se apuró a llamar, Demetrius respondió al instante
—¡Hola!
—¡¿Dónde demonios estás?! —exclamó Marina molesta
—¿Pues donde más, cariño? En la casa, cuidando a nuestras hijas, ¿Qué pasa?
—¿Qué…? ¡