Cuando Victoria y Russell salieron de la habitación, Penélope los miró.
—¿Y bien? ¿Qué decidieron?
—Sí, señora Penélope, nos casaremos, puede ponerle fecha a esta boda.
La mujer sonrió, abrazó a Victoria con mucho cariño.
—¡Oh, querida, muchas gracias por tu ayuda! ¿Qué tal te parece una boda a fin de mes?
Victoria y Russell se miraron impactados, con ojos enormes.
—Pues… por mí, no hay ningún problema, ¿Y tú que dices, Russell?
Él miró la seguridad en Victoria, asintió.
—Sí, me parece b