Demetrius llegó a la iglesia, fue llevado por la recepcionista hasta el salón privado de Tessa.
Ella abrió la puerta y lo recibió sonriente.
—Bienvenido, señor Demetrius, me alegro de que haya leído mi carta.
Él asintió.
—Quiero ver a mi hermano, por favor, hermana, déjeme verlo
—Demetrius, debo llamarlo, ver si él quiere verte, para él fue un gran shock saber la verdad.
—¿Odia a mi madre? ¿Me odia a mí? —exclamó con angustia
—No puedo decir que te odia, creo que está dolido con tu madre,