Al día siguiente.
Russell despertó y fue al hospital debía ver como estaba Trisha, apenas llegó, le dijeron que el doctor ya le había hecho estudios a la mujer.
—Ella está bien, tuvo una contusión, pero nada grave, la daré de alta en unos momentos, pronto traerán su alta.
—¿Puedo verla?
—Claro que sí.
Russell siguió el camino, y al entrar, encontró a la mujer vestida, lista para irse.
—¡Russell querido! ¡qué alegría verte, aún me siento un poco fatigada! ¿Qué te dijo el doctor?
—Estarás b