Danna e Iris caminaron por el campamento, cuando encontraron muy de cerca de Tya jugando con muñecas.
Danna abrió unos caramelos, y le dio a Iris.
La pequeña exclamó bien alto con voz infantil.
—¡Que rico dulce! Me encanta este dulce.
—¡¿Qué dulce?! ¡Yo quiero, dame, Danna!
Danna la miró
—¡No te doy nada! Este dulce es solo de patito, no te daremos.
Patito le mostró la lengua y bufó burlona.
Tya las miró con rabia, pero sin que lo notaran las siguió.
—¡Patito, no te preocupes! Guardaré