Victoria y la empleada se apuraron a ir a la habitación al escuchar los gritos de Penélope.
—¿Qué sucede? ¡¿Estás bien?!
La mujer sollozaba, observaba esa caja de porcelana, abrazó a Victoria, pero luego su mirada se oscureció, miró a la empleada con recelo y rabia.
—¡Tú! Me han robado y ¡Has sido tú! —exclamó apuntándola
La empleada dio un traspié, la miró con horror, negó casi llorando.
—¿Qué dice? —exclamó la empleada
—¡Penélope… que has dicho…! —exclamó Victoria confusa.
—¡Me han roba