Albert y Leonor llevaron a las pequeñas gemelas.
Marina fue con el chofer. Se sentía tan nerviosa, recordó todo lo vivido, cuando Demetrius juró odiarla, cuando se fue enamorando, su felicidad, sus besos, ahora por fin jurarían ante Dios que se amaban, que lo harían por siempre.
En la iglesia.
Demetrius estaba ahí, la iglesia estaba decorada con gardenias, lirios y rosas rojas.
Él esperaba cerca del altar, pronto miró su reloj, se sintió desesperado, miró a Russell que caminó hacia él.
—¿An