Los gemelos contaban la leyenda del señor fantasma, puesto que Tya no quería irse, Danna pensó que horrorizarla sería un castigo justo.
La niña temblaba, con ojos enormes, y pupilas oscuras, asustada como un gato a punto de ir al agua.
—Y el señor fantasma, viene siempre y se asoma por la casa, busca una nueva alma para el infierno —Tya estaba temblando, se metió bajó las mantas.
Danna y los gemelos luchaban para no reír.
Pero, cuando Danna siguió contando y se asomó por la ventana vio a un