Luca miraba a Giulia, la mujer frente a él, con una cara que solo reflejaba preocupación y devoción. Giulia era la persona que siempre tenía en su mente.
Los hombres tienen esa debilidad: cuando ven a una mujer frágil y bonita, su instinto protector de daddy a socorrer una princesa en apuros se despierta. Más aún cuando Giulia se parecía tanto a Sofia.
Incluso si hubiera querido reconocer que era su culpa, su parecido con Sofia le impedía hacerlo.
—Giulia, siempre has estado de mi lado.