Hasta que un día, Nicolás vio con sus propios ojos las marcas de agujas en el cuerpo de Giovanni y entendió que su esposa era tan cruel como él.
Finalmente, centró su atención en ese niño.
Era realmente simpático. Sus rasgos eran delicados, su piel, blanca y suave. Si crecía bien, sería un galán.
Pero, esos ojos… siempre estaban vacíos, sin vida, como si estuvieran muertos.
Parecía un espectro, como si estuviera atrapado en el mundo por accidente.
Nicolás, de repente, se sintió intrigado. Inclus