En su casa, la villa Palacio Garbos, donde vivían Derek Santoro y su esposa, el té ya estaba listo gracias a Silvia Zamora. Normalmente, a esa hora ella ya estaría dormida, pero lo que Marie había dicho por celular parecía algo importante.
Cuando Marie llegó, con su aire misterioso, le pidió a Silvia que echara a los empleados.
—Tía, tío, creo que tengo que contarles algo. ¡Mi primo tiene novia! —dijo Marie con un gesto dramático.
—¿Qué pasa, hay algún problema? — respondió Silvia con astucia, t