Giselle sabía lo atractiva que era, y también sabía que sus ojos eran un imán, así que al estar tan cerca, lo miró fijamente mientras le sonreía.
Luca, al ver que ella se acercaba, la agarró por la cintura, pero su mirada estaba llena de indiferencia.
Sin embargo, Luca no podía rechazar el abrazo de esa hermosa mujer.
Mientras se besaban, Giselle sintió una mezcla rara de satisfacción y venganza.
Nunca había querido copiar a nadie, fue Giulia la que la obligó a hacerlo. Si no hubiera sido por el