Giovanni contestó con toda la calma del mundo:—No puedes compararte conmigo. Tú te levantas a las tres de la tarde y ya subes algo soñando que eres Blanca Nieves y que tu madrastra malvada te persigue, ¡hasta escribiste una canción sobre eso!
Roger se quedó callado, sin saber qué decir.
Clarissa se quedó mirando, confundida por la escena.
Ella no solía estar al tanto del mundo del espectáculo, pero después de oír eso, no pudo evitar preguntarse si Roger era siempre así de... peculiar.
—¿Y qué ti