—Mmm, la señora Santoro llamó a la abuela de Javier —Clarissa no pudo aguantarse la risa.—Nuestra abuela no puede pasar el día sin marcarle a todos los riquillos —dijo Giovanni.
Clarissa asintió, de acuerdo con él.
—Se te ve en la cara... estás disfrutando todo esto, ¿lo puedes negar? —preguntó con curiosidad.
Giovanni seguía con esa expresión tranquila y le contestó sin rodeos:
—Bueno, sí lo estoy disfrutando después de todo.
—La señora Santoro hace estas llamadas porque ya trae encima todo lo