Clarissa ya se imaginaba de quién hablaba Giovanni, y no quería más líos con Luca, así que asintió sin dudar.—Vale, vale —dijo Giovanni con una sonrisa tranquila.
La besó otra vez antes de sentarse de nuevo, abrir la puerta del carro y bajarse.
—Espera un momento... —Clarissa respiraba agitadamente, mientras le agarraba la manga de la camisa.
—Señor San... —No había alcanzado a terminar cuando, recordando lo que pensaba de esa forma de llamarle, se corrigió de inmediato:
—Gio, estoy un poco nerv