CAPÍTULO 83: DIFERENTE
Llegamos a la comisaría, y me llevan a una sala de interrogatorios. Me siento en la silla, tratando de mantener la calma mientras los oficiales preparan los papeles.
—Señora Fernández, tenemos que seguir el protocolo —dice uno de ellos, tratando de sonar comprensivo—. Si la denuncia se retira, podrá irse, pero hasta entonces...
Asiento, incapaz de hablar. Las horas que siguen son un borrón de preguntas y respuestas, esperando que alguien llegue con una solución. Todo lo q