CAPÍTULO 51: SOSPECHAS CONFIRMADAS
—Elena… —dice con una sonrisa que no llega a sus ojos y una mirada suspicaz— ¿Qué haces aquí?
Mi mente corre a mil por hora, buscando una excusa.
—Ah… Tae… yo… —El labio me tiembla y siento que no puedo respirar. Si él se da cuenta de que ya lo sé todo estaré perdida. Mi mente piensa a toda velocidad una buena y creíble excusa que decirle para salir de este aprieto.
Finalmente, opto por la primera mentira que me viene a la cabeza.
—Te estaba… preparando una