CAPÍTULO 37: LA FURIA DE MIN-JI
El sol apenas comienza a levantarse cuando escucho el timbre de mi puerta. Con un suspiro, dejo mi taza de café sobre la mesa y me dirijo a abrir. Para mi sorpresa, encuentro a Tae-Young de pie, con una sonrisa amable y una caja de terciopelo negra en la mano.
—Buenos días, Elena —saluda—. Estoy aquí para llevarte al hospital. Hoy es tu primer día en Asan Medical Center.
—¿Ah? —pregunto, algo desconcertada—. ¿Qué quieres decir?
—¿Creíste que no hablaba en serio?