CAPÍTULO 35: UN BESO ROBADO
Las horas para ver a mi hijo nuevamente se me pasan como una tortura lenta y eterna, hasta que por fin, recibo el mensaje de Hyun-Soo de que vaya por él. El ambiente es tenso, como siempre que estamos cerca el uno del otro. La ansiedad intenta dominarme, pero esta vez no dejaré que se apodere de mí. Gracias a Dios su insufrible madre no está ahora mismo.
—Buenas tardes, Elena —dice sin emoción.
—Buenas tardes, Hyun-Soo —respondo, intentando mantener mi voz neutral.