2. EL PRECIO DEL PERDÓN
MI NUEVA PRISIÓN
Despierto lentamente, parpado para despejar la neblina de mi mente. El techo de madera destartalado sobre mi cabeza me resulta extraño. Me siento en un colchón delgado y viejo, y me doy cuenta de que estoy en una cabaña rústica, rodeada de naturaleza. La luz del sol entra por una ventana sucia, iluminando motas de polvo que flotan en el aire. Todo es tan diferente de la prisión; el aire huele a tierra y hojas húmedas en lugar de metal y desinfectante. Me siento desorientada y,